.

.

jueves, 14 de junio de 2012

Cocinando un "Sácamela más adentro" con Arguiñano (Bancos Centrales - Sistema Monetario- Planificación Central)



Hace días que quería probar este menú de Arguiñano. En Youtube lo llaman "crisis a la Bankia". Yo lo llamo un "Sácamela más adentro"





-Argiñano: El mundo está mal porque siempre mandan los malos. En el mundo… no puede ser..., no puede ser que los que manden, siempre sean los malos".¡Es una cosa que ..., que entonces esto nos cuesta carísimo”… "aniversario del 15M y la gente indignada. ¡cómo no va a estar indignada, si hay que dar dinero a los del banco"!. "Mis amigos me dicen que suelo ser adivino …, PERO YO NUNCA PENSÉ QUE LOS BANCOS SE IBAN A QUEDAR SIN DINERO…. La verdad es que la crisis afecta a todos, pero afecta por los gansters que han estado manejando la economía mundial, gansters, sí, son unos autenticos gansters y ahora encima hay que apoyarles a esos…. a los gorileros".


Bien, entre políticos y banqueros nos tienen “amargaos”. El pueblo pide S A N G R E, pero los del 15M, mucho me temo que proponen en dirección equivocada. No así el movimiento OCUPA WALL STREET, o al menos este del video

-Chris Savvinidis de Occupy WallStreet ):





Manifestante Occupy WallStreet, Chris Savvinidis, con un nuevo y apasionado discurso de Spot-On. ¡"Poner fin a la Reserva Federal, minimizando el Gobierno Federal, poniendo fin al sistema bancario de reserva fraccionaria; poner fin al fiasco Monetario que es el sistema de DINERO FIAT controlado por el gobierno; y poner fin a las guerras que fueron diseñados para hacer más rico al 1% más rico. Necesitamos una auditoría independiente de la FED y el inventario de todas las reservas de oro en los EE.UU.. Los banqueros y la elite son responsables de crímenes contra la humanidad ... Fin de la Fed, poner fin a las guerras y acabar con la corrupción"! 

Aquí abajo otro fragmento


La gente no entiende que, después de cuatro largos años de recesión, ahora el gobierno tenga que inyectar una pila de miles de millones a "esta cuadrilla de gansters". La gente desconoce por completo que la causa de que millones de personas se hayan ido al paro es del Estatismo, y concrétamente, del Sistema Monetario de Planificación Central que padecemos.


Docenas de catedráticos (estatistas hasta la médula que ignoran por completo o se empeñan deliberadamente en ocultar el papel del dinero, su forma de creación y los efectos que produce dependiendo de cómo se introduzca en la economía) dicen que la causa de todo esto es la desregulación. 
¡Pero qué diablos! ¿Cómo se puede decir eso?.

Gobierno y Sistema Financiero son socios. Un contubernium. No son matrimonio pero yacen juntos. Intentan disimular pero se les ve el plumero:

¡“sácamela … más adentro”…cariño … ainssss!, con perdón.


El sistema financiero es el sector más regulado de toda la historia económica del universo sideral. La maraña de normas es inmensa (están preparando Basilea III, lo cual significa el fracaso del I y el II).


El Banco Central –el regulador de todo el sistema- es un ORGANO BUROCRÁTICO DE PLANIFICACIÓN CENTRAL dependiente de los Gobiernos. Socialista hasta el tuétano. Fija el precio más importante de la economía: EL TIPO DE INTERÉS. “Determina” y controla el crecimiento de la masa monetaria. Dirige y orquesta la expansión crediticia de todo el sistema financiero (público y privado). Establece el coeficiente de caja bancario y las condiciones crediticias de todo el sistema. Y cuando todo se complica, el bombero pirómano, enchufa la imprenta, abre la ventanilla de descuento, saca la manguera, y riega LIQUIDEZ a diestro y siniestro (operaciones de mercado abierto, monetización de deuda, QE-flexibilización cuantitativa, Repos, subastas de liquidez, LTRO …). Esto distorsiona la estructura productiva del país, de forma tal, que el ciudadano medio no pueda ver la causa.


Hoy en día los Bancos Centrales monetizan deuda. Hace más de tres mil años, la Humanidad monetizó el oro. Hubo otro dinero, como por ejemplo la sal (o las cabezas de ganado) que se desmonetizó, es decir, dejó de utilizarse como medio de intercambio. Hoy, el sistema financiero convierte deuda en "dinero". Y desde 1971 (ver más abajo), ya sin freno alguno.

En contra de lo que cree Arguiñano y en general, en contra de lo que cree todo el mundo, los bancos siempre están secos.


- Recordemos que Arguiñano dice: …” YO NUNCA PENSÉ QUE LOS BANCOS SE IBAN A QUEDAR SIN DINERO”…

Pues resulta que el actual sistema financiero que opera con reserva fraccionaria y banco central como prestamista de última instancia, es intrínsecamente ilíquido, porque mantener liquidez no es rentable. (¿Donde está el dinero?)

El actual sistema permite a los bancos crear moneda, es decir, medios de intercambio, sin control alguno por parte de los ciudadanos. Operar con reserva fraccionaria significa que los bancos sólo están obligados a mantener en reserva un pequeño porcentaje del importe que se les deposita. De modo que, este sistema convierte, de facto, todos los contratos de depósito en contratos de préstamo a la vista. A los gobiernos no les interesa clarificar esta confusión contractual porque mantener así el sistema es un modo de garantizarse financiación permanente de forma poco visible, prácticamente oculta a la totalidad de los electores en una democracia.

Para atender las retiradas de efectivo de sus clientes, el coeficiente de caja actual es del 2%, es decir, lo que los bancos están obligados a mantener en reserva, actualmente en la eurozona, es un dos por ciento de todo lo que sus clientes les han prestado a la vista. 
Pero, para conceder créditos, no necesitan un "depositante" previo. Es al revés. Reconocen primero un "depósito", que, como he dicho, no es tal, es una deuda a corto, a la vista, a favor del cliente que solicita el crédito, y pagadera en papel moneda del Banco Central. Éste último, el cliente que solicita el crédito, transmite a un tercero esa deuda a corto que tiene contra el banco, a cambio de los bienes y/o servicios de un tercero. El cliente queda endeudado a largo plazo a favor del banco. Los que proporcionan bienes y/o servicios al cliente del banco (nuevos titulares de los "depósitos") quedan como acreedores (a la vista) contra el banco. Vemos pues, que la fracción que los bancos no están obligados a mantener en reserva (el 98% restante), pueden dedicarla a invertir en deuda pública a 10 años o a conceder una hipoteca a 30 ó 50 añosA esto se le llama endeudarse a corto e invertir a largo, o descalzar plazosPodríamos decir, que la reserva fraccionaria revalidada por el Banco Central (cuando refinancia a los bancos comerciales), es el turbo propulsor del descalce de plazos.
La gente acepta como medio de pago los "depósitos" creados por los bancos, porque tienen la certeza de que pueden convertirlos en cualquier momento en papel moneda del Banco Central. Tanto los bancos como el propio Banco Central crean "liquidez". No crean auténtico dinero (oro, plata, u otro bien económico presente). 
Cualquier parecido de este sistema con un libre mercado, es pura coincidencia. 
Los bancos toman prestado a corto plazo e invierten (conceden créditos) a largo porque, como es natural, el tipo de interés es siempre muy superior cuando se presta a 10, 20 ó 30 años que cuando se presta -o se toma prestado- a una semana, a un més ó a la vista. En nuestras cuentas corrientes o libretas de ahorro a la vista, el interés que nos dan es cero patatero (al revés, normalmente se pagan comisiones por administración o mantenimiento de cuenta). El "turboprivilegio" del coeficiente de caja fraccionario, es el incentivo diabólico perfecto para expandir el crédito sin control, es decir, expandir la masa monetaria sin que tal expansión pueda ser frenada a tiempo por los ciudadanos. Todo el sistema financiero, a la vez, opera bajo la batuta del Banco Central. Por eso, este negocio es mucho más rentable que cualquier otro; y por eso, las oficinas bancarias se establecen en las calles más comerciales del centro de las ciudades.

Decimos que la mayor parte del dinero que los bancos deben a corto plazo, lo tienen invertido a largo plazo. El dinero de nuestras cuentas, que, en teoría, lo podemos sacar cuando nos venga en gana, lo tienen invertido en deuda pública a 10 años o en hipotecas de hasta 50 años. Es muy poco el dinero - los medios de intercambio-, que se escapa del circuito; y por si fuera poco, hace unas semanas se han prohibido los pagos en metálico superiores a 2.500 euros.

Percátense, que he dicho y repetido que los bancos prestan depósitos que previamente crean. Que los bancos no necesitan un depositante previo para conceder crédito. 
Si el coeficiente de caja es del 2% y el banco, por ejemplo, tiene reservas propias en metálico por valor de mil euros (1.000 €) puede crear nuevos "depósitos" y "prestarlos" hasta que el multiplicador los convierta en cincuenta mil euros (50.000 €). Es decir, pueden multiplicar por cincuenta la masa monetaria. De hecho, lo hacen. Todos expanden el crédito al unísono dirigidos por el Bombero Pirómano: El Banco Central. 
Todo el sistema actúa como si fuera un solo banco. Es indiferente que sean públicos o privados. Es lo mismo pues, que toda la banca esté o no nacionalizada. En realidad, si lo estuviera, peor sería, puesto que la valoración del riesgo sería nula, los criterios de concesión de créditos serían exclusivamente políticos. 
En este sistema, si algún banco renunciara a la expansión, se quedaría sin clientes y por tanto sin depósitos. Una vez iniciada la fase de auge, cuando comience la morosidad, la cuestión es pelear por la liquidez necesaria para alcanzar y mantener el coeficiente de caja legal y en todo caso,  para atender las retiradas de efectivo de sus clientes.
Durante el boom económico (el periodo de auge en el que todo el mundo está encantado, endeudándose hasta las cejas, incluido el gobierno, que recauda a tasas de de dos dígitos), los bancos “se van creando a sí mismos”, una montaña de deuda a corto plazo (a la vista). 

Los bancos se crean a sí mismos esa deuda mediante un simple asiento contable originario

(xxx préstamo –a- depósito xxx) 



sacándose de la chistera ese depósito, a cambio de una promesa de devolución incrementada por el tipo de interés.

Este es realmente el inicio del desastre. Cada nueva cuenta a la vista (o incremento del valor monetario de las ya existentes) es deuda adicional a corto que se añade a la anterior, cuyo colateral es una nueva inversión a largo plazo. 

El dinero fluye por doquier, la actividad económica es brutal: centros comerciales, gimnasios, restaurantes, hoteles, ... llenos, cines, teatros, conciertos, ... todo a reventar; colas en las gasolineras, ... y otra de gambas....
Vemos pues, que los gobiernos a través de sus bancos centrales (que refinancian la deuda a corto de los bancos), impiden que los bancos comerciales actúen realmente como intermediarios financieros.
En la actualidad, es cierto que este negocio es de gansters, como dice Arguiñano, y por tanto, mucho más rentable que limitarse a ser un simple intermediario financiero. Pero, al tiempo, es muy inestable, puesto que, sus deudas a corto plazo (todos los depósitos a la vista) son gigantéscamente superiores a sus inversiones también a corto plazo. Los vencimientos de sus deudas son anteriores a los vencimientos de los créditos que conceden. Por tanto, el sistema, tiene una tendencia inexorable a ser ilíquido.
Fíjense lo que está pasando. La contabilidad bancaria proporciona la siguiente información: prometen entregar bienes presentes a todos los "depositantes" en cualquier momento que se lo pidan (a la vista), pero a la vez, esa misma contabilidad nos dice que el flujo de bienes presentes a favor del banco se demorará 5, 10, ó 30 años, dependiendo de los plazos pactados en cada crédito que conceden.
Esto chirría se mire por donde se mire y sólo puede ser sostenible a medio plazo - y sobre el papel- con un prestamista de última instancia que proporcione liquidez y con leyes de curso forzoso que obliguen a aceptarla.
Pero por mucho que el Banco Central monetice la deuda a corto del sistema financiero imprimiendo billetes (papel moneda de curso legal y forzoso) y/o reconociendoles depósitos, en la economía real, no hay forma de que sea sostenible a largo plazo, porque con las deudas a corto ("depósitos") de los bancos, sus clientes (acreedores) tienen poder de mercado, es decir, poder de compra para acceder a bienes de consumo presentes; mientras que, los créditos que respaldan esos "depósitos" consisten en inversiones que proporcionarán bienes de consumo en el futuro. Estos últimos bienes de consumo no llegarán a tiempo porque el poder de compra de la deuda a corto es inmediato y, sin embargo, la producción requiere tiempo. La descoordinación temporal entre ahorradores y consumidores está servida.
Si un préstamo resulta moroso y el prestatario resulta insolvente, el banco ya no cobrará la deuda que, a su vez, financia y respalda el depósito inicialmente creado por ese mismo banco. Es decir, se habrán esfumado los bienes futuros necesarios para amortizar ese préstamo. Pero la deuda a corto contra el banco permanece, sigue presente: los depósitos previamente creados circulan, y con ellos se hacen pagos y se vuelven a abrir o incrementar otras cuentas de otros titulares. La gente va a la tienda y paga con sus depósitos, mediante sus tarjetas de débito o cheques. Para nosotros, nuestras cuentas, nuestros depósitos, son dinero. Jurídicamente, son títulos de propiedad; allí pone que hay euros y los puede sacar. ¿Va usted visualizando que pasaría si desaparecen los depósitos? El dinero se destruye. La masa monetaria se contrae.
A medida que gran cantidad de préstamos resultan incobrables, va disminuyendo el flujo de entrada de "dinero" en caja, por lo que los bancos tendrán problemas para atender las retiradas de efectivo de sus clientes e igualmente tendrán problemas para reponer el coeficiente de caja legal.
Todos esos nuevos depósitos -o incrementos de los ya existentes- son nuevas deudas a corto que sigue teniendo el banco. Desde un punto de vista contable, cuando el préstamo concedido (la inversión) resulta incobrable, el activo del banco disminuye. Sin embargo, el pasivo del banco permanece. La deuda a corto sigue vigente. 
Cuando ésta deuda sea reclamada, si no es inmediatamente monetizada (refinanciada) por el banco central, los bancos no tendrán más remedio que intentar liquidar sus activos a largo plazo: por ejemplo hipotecas o la deuda del Estado. Para vender rápido estos activos habrá que bajar el precio. Y eso significa exactamente, subir el tipo de interés.

Por ejemplo, un bono del Estado de 1.000€ nominales al 5% que da derecho a cobrar 1050 al cabo de un año. (Para hacer sencillo el ejemplo, imaginemos que no pasa tiempo, que se vende el mismo día que se compra). Si se necesita liquidez hay que venderlo ya, y por tanto, hay que bajar el precio. No se puede vender por 1000€; habrá que hacerlo con descuento, por ejemplo, por 990€. Entonces el comprador del Bono o letra del Tesoro tendrá un bono a un poco más del 6%. El tipo de interés ha subido del 5 al 6%. 
Pero ahora resulta que, los anteriores tenedores de bonos se mosquearán puesto que los tenían al 5%; y por tanto al vencimiento, cuando el Estado necesite refinanciar, los actuales tenedores de bonos pedirán también el 6%. En general, los agentes económicos pedirán tipos de interés más altos y vencimientos cada vez más cortos. Aceptar vencimientos más largos sería correr el riesgo de quedarse atrapado y de que los rendimientos se los coma la inflación monetaria que está perpetrando el sistema financiero incentivado por los gobiernos a través del Banco Central. 
En pleno desastre, los ingenieros sociales financieros se inventarán engendros para rebajar el tipo de interés, como este: operación twist.
Vemos pues, que la deuda del Estado se deteriora, porque el sistema financiero se ha endeudado a corto e invertido a largo.
El sistema bancario financia al Estado gracias a la "expansión artificial" del crédito, pero la expansión del crédito termina destruyendo la deuda del Estado.
Es indiferente que el sistema financiero sea público, privado, mixto o “mediopensionista”.
A medida que el proceso avanza, los vencimientos se agolpan. Los gobiernos han de salvar a los bancos haciéndose cargo de su deuda y a la vez, intentan salvar su propio y gigantesco aparato burocrático reactivando la "demanda agregada" de una economía ya en recesión. Lo llaman "Planes de Estímulo". Aquí "Plan E"; allí, en USA, entre Bush y Obama llevan ya más de dos billones de $ gastados en planes de estímulo. En Europa, los gobiernos se endeudan emitiendo bonos que comprarán los bancos, que a su vez terminarán en el activo del balance del Banco Central (es decir, volverán a los gobiernos) a cambio de liquidez para los bancos. La Fed, en cambio, compra diréctamente porque allí se lo permite la Ley; mercado primario se llama eso. Economía Vudú. 
En el mercado secundario (o sea, en Bolsa) no hay suficiente gente que compre –o renueve- deuda a largo de los gobiernos (a esto lo llaman ataques especulativos contra el Estado). 

Toda la deuda pública se la está tragando el sistema financiero, que pierde depósitos "como por un tubo", ahora por ayudar a los gobiernos; y por tanto, necesita financiación "a cascoporro" (¿sabe usted lo que es el Target2? mire aquí); y al mismo tiempo el sistema recibe ayuda pública. 
¡¡¡ Pero esto ¿qué es? !!!. 
Las ayudas a la banca española desde 2008 ascienden a 168.000 millones, avales incluidos (probablemente el coste final será menor, pero con toda seguridad, miles de millones de euros). Y por otro lado, el banco central monetizando deuda a raudales: poniendo nuevo dinero en circulación concediendo créditos a los bancos, aceptando como colateral su deuda a largo (principalmente deuda pública).
A día de hoy el sistema financiero español debe al Banco Central la bonita cifra de 287.813 millones de euros (el 82.9% del total de la eurozona). Casi el 30% del PIB.

En paralelo a todo este proceso, por el lado real, la economía está en recesión. La gente está engrosando la lista del paro. Pero en este post estamos viendo la otra cara de la misma moneda: el sistema bancario de reserva fraccionaria con Banco Central endeudándose a corto e invirtiendo a largo. (Los efectos microeconómicos concretos aquí).
Este chiringuito necesita un prestidigitador, el prestamista de última instancia: El Banco Central, y las leyes de curso forzoso, que obligan a la gente a aceptar como medio de pago los depósitos de los bancos (promesas de pago en papel moneda) y el papel moneda (sin respaldo metálico) que emite el Banco Central.
La única forma que tendríamos los ciudadanos de parar la expansión monetaria sería obligar, tanto a los bancos comerciales como al banco central, a cancelar las deudas a corto, es decir, exigir la conversión de los "depósitos" y del papel moneda en un bien presente, como oro, plata o cualquier otro, pactado, que tenga valor económico independiente del emisor de papel moneda. Cosa que en el actual sistema no existe.

Otro efecto perverso devastador de este sistema que no he mencionado es que la actual moneda fiat, sin respaldo de ninguna clase, y por tanto, capaz de estirarse y contraerse como un chicle, es también la unidad de cuenta para todo el cálculo económico empresarial. Pero esto es cuestión de otras entradas.


El Banco Central es un invento de hace poco más 100 años que no tiene nada que ver con el libre mercado. El pasivo de su balance, es decir, el dinero que imprimen o crean dándole a la tecla, no es canjeable por oro ni por ningún otro bien económico. Así pues, el Banco Central tampoco paga sus deudas. En realidad es el deudor de primera instancia (y no el prestamista de última instancia).


Arguiñano: “Soy un cocinero, no soy más, … y luego a través de cocinero me he hecho EMPRESARIO…hacemos otras muchas cosas … y probablemente PAGAR MÁS DE TRESCIENTOS SUELDOS, PAGÁNDOLOS TODOS. EMPECÉ A PAGAR SUELDOS A LOS 20 AÑOS. VOY A HACER 64 Y HE PAGADO TODOS”…

Arguiñano siempre ha pagado sus deudas. Todas las empresas de todos los sectores tienen que pagar sus deudas o quiebran. Hay un sector al completo que no lo hace, el sector bancario. A lo largo de la historia reciente, a partir de la creación de los Bancos Centrales, los bancos que definitivamente han quebrado y han sido liquidados, no lo han sido por el mercado; han sido siempre decisiones políticas. 
Ningún banco paga sus deudas porque al final terminarán siendo refinanciadas por el Banco Central, que aceptará como colateral (aval) para conceder préstamos, toda la porquería que no han conseguido liquidar para atender los vencimientos de sus deudas a corto. En periodos de actividad normales, a esto lo llaman "Operaciones de Mercado Abierto o Facilidad de crédito". Cuando llega la crisis financiera y la masa monetaria se contrae, lo llaman “ampliar sus reservas”, “ampliar su balance”, “flexibilización cuantitativa” ó “Quantitative easing”.
Ellos dicen que “no crean dinero, sólo crean reservas”. ¡JA!; dicen que “depende de los prestamistas o de los tomadores de préstamos, el pasar de reservas a dinero”. El caso es que duplican o triplican la Base Monetaria (el pasivo del Balance).

Mucha gente se escandaliza porque los bancos centrales prestan con interés a sus propios gobiernos (estoy recordando un vídeo de una -manipulada- niña que circula por ahí). Pues que sepan, que La Reserva Federal ingresa los beneficios en la cuenta del tesoro (pag 173 del doc. año 2008), del gobierno USA y el Banco Central Europeo (que no presta directamente a los gobiernos -art 21- pero sí compra deuda en los mercados secundarios) ingresa sus “beneficios” en las cuentas del Tesoro de los gobiernos de la Unión Monetaria Europea, de forma proporcional al capital que desembolsó cada gobierno.

En el activo de su balance, el banco central tiene oro (representa una fracción muy pequeña), divisas, y una montaña de créditos concedidos a los bancos y a los Estados (Gobiernos y Administraciones Públicas). Los créditos concedidos a los bancos comerciales tienen como colateral los propios créditos de los bancos, es decir, su inversión “a largo”; por ejemplo, un crédito hipotecario “ninja” sirve como colateral para obtener liquidez en el Banco Central. Y éste crédito, a su vez, tiene como garantía el inmueble hipotecado. De manera que, en este ejemplo, en última instancia, el inmueble es la garantía que respalda el crédito concedido por el Banco Central al banco comercial. Si el activo es Deuda Pública, la garantía, en última instancia, es la solvencia y prestigio del Estado, consistente en su capacidad coactiva recaudatoria. Todo depende de la producción del País (PIB). Si desciende el PIB menos recaudará el Estado. En resumen, el colateral de la deuda pública es nuestra capacidad de pago, la de todos los ciudadanos.

Los billetes y los depósitos emitidos forman parte del pasivo del Banco Central. El Pasivo del Balance constituye la Base Monetaria, a partir de la cual, el resto del sistema puede iniciar e inicia la expansión crediticia, multiplicando la Masa Monetaria (M3). 

Recordemos, como se ve en la foto de abajo, que antes, en el billete ponía: “El Banco de España pagará al portador…”.



En su origen, el billete era un reconocimiento de deuda y contenía siempre la promesa de redimir en metálico la cantidad que el papel expresaba en cifras.
En tiempos del patrón oro los billetes eran canjeables por oro (o plata), de modo que, el Banco Central reconocía una deuda a favor de los poseedores de billetes, que éstos podían cancelar cuando eran presentados al cobro en el Banco Central.



El presidente Richard Nixon rompió en 1971 lo poco que quedaba (Breton Woods) de la última conversión oro-dólar. Desde el final de la segunda guerra mundial hasta entonces, los bancos centrales, entre sí, se podían exigir oro, lo cual era un freno evidente a la expansión monetaria. Nixon rompió definitívamente la convertibilidad para financiar la guerra del Vietnan. Es decir, para financiar el gigantesco flujo de importación de bienes desde el resto del mundo hacia EEUU, y que estaba provocando una preocupante salida de oro desde la FED (Reserva Federal) hacia los Bancos Centrales de otros países, como consecuencia de financiar la guerra de Vietnan. Esa enorme expansión monetaria generó la mal llamada crisis del petroleo (porque la cadena crediticia se rompió por el lado de la escasez mas relevante en aquel momento: el barril de petróleo). Naturalmente, como era de esperar, para justificar el abandono del patrón oro, Nixon le echó la culpa a los especuladores.


15 de Agosto de 1971

A la sazón, la Reserva Federal canjeaba la onza de oro por 35 dólares. ¿A cuanto está hoy el oro? … Más de 1500$ / onza. 
¿Es hoy el dólar buen dinero?
Hoy día la expansión monetaria no puede ser frenada a tiempo por los ciudadanos. Sólo tiene un límite, como veremos a continuación.




Recapitulando, si las deudas de los bancos vencen antes que sus créditos, la única forma de conseguir liquidez es vender sus créditos; es decir, liquidar sus activos en los mercados financieros. Pero así no se soluciona nada. Globalmente, el sistema seguirá siendo ilíquido. Una vez bien esparcida toda la porquería por todo el sistema, el Banco Central se verá obligado a monetizar deuda (comprar –o aceptar como aval- los activos de los bancos para proporcionarles reservas que, como dicen ellos, se convertirán en dinero en cuanto los bancos salden con ellas sus deudas a corto, y/o comiencen una nueva expansión). Y, llegados a este punto (cuando los bancos ya no se prestan entre sí),  más vale que el Banco Central haga esto, monetizar lo que sea necesario, porque si no, comenzará la retirada en masa de depósitos (deuda a corto) y todo el sistema monetario se derrumbará como un castillo de naipes. Si eso ocurriera, desaparecerían las nueve décimas partes de la masa monetaria en circulación. Y se desataría un proceso brutal en el que habrían de ser ajustados a la baja todos los precios y salarios; y, eso, no hay forma humana de hacerlo todo a la vez y proporcionalmente. Sería el caos total. El MAD MAX económico.

Así pues, los Bancos Centrales tendrán que crear depósitos (expandir el crédito) a velocidad de crucero, para proporcionar reservas a los bancos y por consiguiente, a los gobiernos. 

Exactamente el mismo asiento contable que he comentado antes: 

XXX préstamos –a- depósitos XXX.

Y aquí tenemos también a los Bancos Centrales endeudándose a corto e invirtiendo a largo.

Una empresa quiebra cuando el pasivo es mayor que el activo. Es decir, cuando lo que tiene vale menos que lo que debe; y aunque liquide, con lo que obtiene, no puede  hacer frente a lo que debe. Pero tratándose de Bancos Centrales, no hay ningún freno intermedio, porque sus emisiones no tienen ya respaldo en oro. El banco central puede recoger toda la “basura subprime” que le venga en gana, ampliando así, su balance hasta límites suicidas. Aunque los billetes, que son el crédito que nosotros concedemos a los Bancos Centrales, ya no sean "pagaderos al portador", hay algo que sí podemos hacer para parar el proceso: desprendernos rápidamente de ellos, intercambiandolos cuanto antes por otros bienes reales o por divisas, es decir: desatando la hiperinflación de precios.
Si el Banco Central no cesa sus emisiones, se producirá el colapso del sistema monetario.



Edito el post para añadir este reciente documental. "Fraude, el por qué de la Gran Recesión" de la productora Amagifilms. Creo que está explicado de forma sencilla y es un buen punto de partida para todos aquellos que quieran profundizar en la manipulación del dinero y el crédito.



.


Y aquí abajo, otro documental subtitulado, SOBREDOSIS:"Bush endeudó a los EEUU más que todos los presidentes anteriores sumados, … y Obama ya está casi creando más deuda (2011) que todos los presidentes anteriores juntos, incluyendo a George W. Bush".





Entretanto, el asqueroso bono de referencia a 10 años, a niveles de rescate total y el domingo elecciones griegas.¡Cuidado con los antidepresivos!
***“There is no means of avoiding the final collapse of a boom brought about by credit expansion. The alternative is only whether the crisis should come sooner as a result of the voluntary abandonment of further credit expansion, or later as a final and total catastrophe of the currency system involved.” - Ludwig von Mises, "Human Action, A Treatise of Economics" Yale University Press, 1949








No hay comentarios: