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miércoles, 1 de abril de 2015

Control del crédito y del dinero: probablemente, la peor intervención de los gobiernos en la economía.

Charlando con uno de "Podemos"
... y en determinado momento de la conversación me dijo:
- Si todo ese “dinero” se hubiera invertido bien en lugar de invertirlo en tanto “ladrillo”... no estaríamos en crisis y no habría 5 ó 6 millones de parados.

Pues ... NO. Eso no es posible. Y veamos por qué.

Primero, toda esa enorme cantidad de “dinero” creado entre 2001 y 2008 son reconocimientos de deuda (I.O.U.) y a la vez medios de pago (o mejor dicho de intercambio) creados por las cajas de ahorro, los bancos comerciales y los Bancos Centrales "bajo la dirección y control" de éstos últimos. Deuda, cuya cancelación no puede ser reclamada por los ciudadanos, pero ahí no entraré hoy.



I.O.U documento de reconocimiento de deuda. Abreviatura fonética de la expresión I owe you (te debo)
La cuestión es que, según opinan simpatizantes de esta nueva formación política partidaria de la banca pública y del control del crédito, ese “dinero” podría haber sido bien invertido en otros bienes y servicios útiles (riqueza) en lugar de en tanto “ladrillazo”; es decir, otro gallo cantaría si el crédito lo hubieran controlado políticos al servicio del pueblo y no la casta al servicio del “gran capital” .

Bien, entonces habrá que responder a la siguiente pregunta:
¿Cual es el mecanismo por el cual pueden crear riqueza las nuevas unidades monetarias introducidas en el mercado por medio de créditos, o imprimiendo dinero fiat (los actuales billetes del Banco Central)?

Veamos:
Lo que ellos dicen es que si hay paro, el Estado puede imprimir “dinero” (crear crédito) y contratar trabajadores en paro para que produzcan más bienes y servicios que antes. Naturalmente, ellos serán los que decidan qué bienes y servicios han de producirse.
Pero la cuestión es que la Teoría Económica nos advierte que deberían cumplirse dos condiciones para que este proceso no desemboque en una crisis, con más paro del que había, más una destrucción adicional de bienes de capital:

1-    Los bienes y servicios que produzcan esos trabajadores en paro deben ser vendidos en el mercado a un precio superior al coste de contratarlos a ellos (sumados al coste de contratar todos los restantes factores de producción necesarios para fabricarlos).
2-   Ese nuevo “dinero” impreso que perciban esos trabajadores (y que perciban los propietarios del resto de factores productivos necesarios) en concepto de rentas, no se puede gastar antes de que lleguen al mercado esos bienes y servicios que están produciendo esos mismos trabajadores contratados por el Estado. 



Aquí podría terminar el post (aunque no lo haré) diciendo que si ambas condiciones se cumplen, pues, por un lado, con toda seguridad, millones de empresarios se habrían dado cuenta de estas oportunidades de negocio mil años antes que cualquier político (y su impresora). Y por otro, una vez que los empresarios se percaten de esas nuevas oportunidades, esos nuevos procesos productivos se llevarían a cabo contratando a todos los trabajadores en paro y empleando los recursos (ociosos o no) disponibles sin necesidad de imprimir un solo euro (dólar, libra, yen o lo que fuere) más de los que ya hay en circulación.
Sigamos.



1- Si la primera condición no se cumple,  es decir, si los bienes y servicios que produzcan esos trabajadores en paro son vendidos en el mercado a un precio inferior al coste de contratarlos a ellos, entonces eso quiere decir lo siguiente. Hasta ese momento, las empresas están produciendo cosas que la gente demanda y compra; productos que, por tanto, están satisfaciendo necesidades, y que ahora, a partir de las inyecciones monetarias dejarán de producirse. Los burócratas, sobrepujando con los nuevos medios de intercambio lanzados al mercado, arrebatarán factores de producción a una cantidad indeterminada de empresarios. Esos factores eran necesarios para su producción, y por lo tanto, ésta se paralizará. Por ejemplo, supongamos cualquier fábrica ya instalada que utiliza factores como: petróleo, gas, electricidad, materias primas, máquinas, mobiliario, herramientas, vehículos, productos intermedios, etc. Los bienintencionados políticos y sus burócratas gestores también necesitan esos factores de producción para sus nuevos proyectos, y para conseguirlos han de ofrecer más por ellos de lo que estaban recibiendo en los procesos de producción en vigor. Se los arrebatarán a esa fábrica sobrepujando en el mercado, pagando con el “nuevo dinero” impreso, para así, emplearlos en sus nuevas inversiones; arrebatándolos, como digo, de los procesos productivos donde se encontraban. En otras palabras, no sólo debe existir paro de trabajadores en la economía, sino que todos (absolutamente todos) los factores complementarios necesarios para producir lo que decida el nuevo “gobierno iluminado”, deben estar ya producidos y ociosos, es decir, en paro. El petróleo, el gas, la electricidad, las materias primas, las máquinas, el mobiliario, las herramientas, los vehículos, los productos intermedios,  etc, antes mencionados, deben existir ya, todos ellos, (o bien, ser producidos sin que medie lapso de tiempo alguno). Y además de existir, no deben estar empleados en otra cosa (en otros procesos productivos). Si no es así, esas otras industrias a las cuales le son arrebatados dichos factores dejarán de producir puesto que se habrán encarecido los precios de sus factores, y, además, se incrementará el desempleo. Y, lo más importante, para la sociedad en general, se destruirá valor neto si, además, los bienes y servicios (producidos con esos factores arrebatados de otros procesos) y fabricados por los trabajadores contratados por los políticos, no se venden, o lo hacen por debajo de su coste. La economía, en el mejor de los casos, se expandirá algo por un lado, pero menos de lo que se contrae por otro lado, destruyendo valor neto y generando el consiguiente proceso inflacionario.



2- Pero aún así, la condición anterior no basta. Debe cumplirse también la segunda condición. Los bienes y servicios del nuevo modelo productivo que decidan estos políticos del pueblo, mejor informados que nadie por la "divina providencia", deben llegar al mercado antes de que los trabajadores que los fabrican o producen gasten el nuevo "dinero" impreso con el que son remunerados (y no sólo los trabajadores, sino que tampoco deben gastarlo los propietarios del resto de los factores de producción complementarios necesarios: petróleo, energía, materias primas, productos intermedios, etc, que son remunerados con la expansión monetaria). Si esto no se cumple, los nuevos proyectos, de la nueva casta política, no podrán ser culminados. Se revertirá todo el proceso al producirse una enorme inflación de precios en los bienes de consumo, cuyos empresarios dispondrán de mayor capacidad monetaria; y por tanto, comenzarán a  demandar y arrebatar factores de producción de los proyectos emprendidos por los nuevos políticos y burócratas. Estos necesitarán entonces de nuevas dosis de inyecciones monetarias que volverán a producir el mismo efecto, hasta que el sistema monetario colapse si no cesan las inyecciones.

En primer lugar, parece improbable que pueda cumplirse esta segunda condición, entre otras cosas por el "pequeño problemilla" de que los trabajadores en paro que han sido empleados necesitan gastar y consumir para mantenerse vivos y dar cumplimiento a sus propios fines.

Pero, lo más importante: si se cumpliera, y todas las rentas procedentes de la expansión monetaria fueran ahorradas hasta que los nuevos productos lleguen al mercado, eso significa que existe ahorro real suficiente, bienes reales suficientes, para financiar esas nuevas inversiones y para cubrir todas las necesidades materiales de los participantes en los nuevos procesos productivos ideados por los nuevos políticos. Y si esto es así, no sería necesario. en ningún caso ,expansión monetaria alguna para financiar nada. Millones de empresarios se habrían dado cuenta, mil años antes que los políticos y habrían ensamblado todo ese ahorro real disponible en nuevos proyectos que proporcionarán más y mejores bienes y servicios en el futuro.

Si no se cumple esta condición, insisto, los trabajadores (y el resto de factores empleados), con las rentas procedentes del "nuevo dinero" impreso, demandarán más bienes de consumo que los que se están produciendo en ese periodo, por lo que será inevitable la inflación de precios de esos bienes de consumo. Dicho de otra forma, debe existir también en las empresas productoras de bienes de consumo, una capacidad ociosa (tener todos –absolutamente todos- los factores necesarios desempleados) para poder incrementar inmediatamente su producción para satisfacer la demanda adicional que se produce al gastar las rentas adicionales procedentes de la expansión monetaria. Si no es así, esas rentas adicionales sólo generarán importantes aumentos en el precio de los bienes de consumo y también en los precios de todos los bienes de los proveedores directos de las empresas productoras de bienes de consumo. Habrá muchos perjudicados que se verán obligados a reducir su consumo en favor de algunos pocos favorecidos por esa expansión del crédito que podrán aumentar su consumo.

Conclusión: como he mencionado antes, a partir de aquí, (no cumpliéndose las condiciones), se revertirá el o los  procesos productivos ideados por los políticos: la rentabilidad de las empresas fabricantes directas de bienes de consumo, aumentará, favorecidas por la inflación de precios, y podrán sobrepujar y arrebatar factores de producción (petróleo, gas, energía, materias primas, productos intermedios, vehículos, etc) de las empresas mas alejadas del consumo que habían creado los superpolíticos para “invertir bien” y no en “ladrillo”. Por lo que no se podrán culminar sus inversiones. Será necesario entonces acelerar las nuevas inyecciones monetarias pero cada vez en mayor proporción y con más frecuencia. Llegados a este punto (para detener el proceso inflacionario y generador de burbujas), caben dos alternativas, o bien frenar y restablecer el mercado, o bien emplear técnicas de control de precios, es decir, lanzarse directo al precipicio, pero esto ya ha sido cuestión de otros post.

http://www.bankofengland.co.uk/publications/Documents/quarterlybulletin/2014/qb14q102.pdf
La verdad está ahí fuera:el dinero es sólo un IOU y los bancos se están forrando.


Vimos en el post anterior que el control de precios y el control del cambio exterior eran dos intervenciones de los gobiernos en la economía que, desde el punto de vista del propio gobierno y de los grupos que procuraba favorecer, trae aparejado un estado de cosas menos deseable que el estado de cosas previo que debía mejorar. Vemos hoy, que no es posible imprimir unidades monetarias en "cantidades industriales" para invertir bien y no en tanto "ladrillo" (como comentaba al principio del post). El control del dinero y del crédito es, probablemente, la peor intervención; la que algún día traerá la destrucción total del sistema monetario; y conseguirá que entremos en una bonita segunda Edad Media.  


You Owe Me An IOU (Hot Hot Heat)
En el video aparece el actor Dylan O´Brien 
("El Corredor del Laberinto") pero bastante más jovencito. 





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